Recuerdo una vez caminando con el delgado Fabricio (Jesús para muchos) por los antiguos desiertos de Egipto, en esa ocasión me grito que no aceptaría ningún reino, cuando yo solo le ofrecía una manzana, si si una manzana porque como dije antes yo soy pobre, no poseo reinos, y lo que si es claro que tengo es manzanas para tentar a la gente y que se yo cuanta babosada más.
A todas esta Fabricio con mil improperios me envió al “infierno” que no era más que una cueva de esas mismas que usa Osama…
Tengo que admitir que la gente del cielo vive estresada.


